Tratamiento de humedades
Si el problema se ve en el muro y no depende de la lluvia. Diagnóstico del tipo de humedad y tratamiento de la causa, no de la mancha.
eliminar humedades por capilaridadUna teja partida, una cumbrera suelta o un babero de chimenea despegado no obligan a rehacer el tejado. Se localiza la pieza, se sustituye y se sella. Salimos el mismo día si ya está entrando agua.
La mayoría de los tejados que revisamos no están mal. Tienen tres o cuatro piezas mal, y esas piezas son las que dejan pasar el agua. Un faldón entero puede aguantar veinte años más mientras el mortero de la cumbrera se deshace en un metro concreto.
Por eso la reparación empieza por acotar. Subimos, recorremos la cubierta entera y fotografiamos lo que hay, no solo el punto que nos han señalado desde abajo. Muchas veces la avería que preocupa al propietario convive con otras dos que todavía no han dado la cara y que se resuelven en la misma visita, con el mismo desplazamiento y el mismo andamio.
Como empresa de tejados de Vila-seca, trabajamos sobre cubierta inclinada de cualquier antigüedad. En Vila-seca eso significa desde casas del casco antiguo con teja árabe original sujeta solo por su peso, hasta chalets de los ochenta con teja mixta y remates de fibrocemento en los bordes. Cada una falla por un sitio distinto y ninguna se arregla igual.
Es la reparación más frecuente y casi siempre la que aparece después de un temporal. El viento de mar no arranca la teja del centro del faldón, arranca la del borde y la del alero, que son las que menos apoyo tienen. Basta con que una se desplace unos centímetros para que el solape deje de funcionar.
Sustituimos la pieza y revisamos las contiguas, porque una teja que se ha movido casi nunca se ha movido sola. Cuando la cubierta es antigua y el modelo ya no se fabrica, buscamos pieza recuperada o compatible en formato y curvatura, para que el parche no se vea desde la calle.
La cumbrera es la línea alta del tejado y trabaja siempre con mortero. El mortero se carbonata, se agrieta y se desprende, y entonces la pieza se mueve con cada golpe de viento. Es la avería silenciosa que más filtraciones acaba provocando en la zona.
La limahoya es la contraria, el canal en V donde se juntan dos faldones. Ahí se concentra todo el agua de la cubierta y también toda la hoja y el sedimento. Cuando se atasca o la chapa que la forra se oxida, el agua se desborda hacia dentro. Las revisamos siempre, aunque nadie las mencione, y cuando el atasco viene de arriba conviene revisar también el canalón y la bajante.
Un tejado rara vez filtra por el centro de una teja. Filtra por donde se encuentra con otra cosa. La chimenea, el lucernario, el muro de la casa vecina, la salida de ventilación. Cuando ya hay agua dentro, lo primero es cortarla, y de eso se ocupa la reparación de goteras en Vila-seca.
Esos encuentros llevan un babero o una banda de remate que se despega con la dilatación. Se retira el remate viejo, se limpia el soporte y se coloca uno nuevo con la entrega adecuada bajo la teja. Sellar por encima sin levantar nada dura un invierno.
El alero es el vuelo del tejado sobre la fachada y es lo primero que castiga el ambiente marino. En La Pineda y en la primera línea de costa el salitre se come el remate metálico y la teja de borde se descuelga.
Reponemos la pieza de borde, revisamos el apoyo y comprobamos que el agua acabe cayendo dentro del canalón y no por detrás. Un alero mal rematado moja la fachada aunque el canalón esté perfecto.
No todo es teja. Reparamos cubierta de pizarra, donde el problema casi nunca es la piedra sino el gancho oxidado que la sujeta. También chapa y panel sándwich en naves, cocheras y ampliaciones, donde las filtraciones aparecen en los tornillos y en los solapes.
En ambiente de costa la corrosión va mucho más rápido que en el interior, y una cubierta metálica que en Lleida duraría treinta años aquí pide revisión bastante antes.
No toda reparación de cubiertas hay que hacerla mañana. Distinguirlo ahorra dinero y evita trabajar en condiciones malas, que es cuando las cosas salen regular. Esta es la escala que usamos al valorar un aviso por teléfono.
| Situación | Prioridad | Por qué |
|---|---|---|
| Agua entrando ahora | Hoy | Cada hora que pasa el agua avanza por el forjado y estropea más de lo que costaría contenerla. |
| Tejas caídas o desplazadas | Esta semana | Todavía no filtra, pero el hueco está abierto y la próxima lluvia entra por ahí. |
| Mortero de cumbrera agrietado | Este mes | Aguanta hasta el primer viento fuerte. Después son varias piezas en lugar de una. |
| Musgo y suciedad acumulada | Antes del otoño | No filtra por sí solo, pero retiene humedad y acelera el deterioro del solape. |
| Cubierta con más de 20 años sin revisar | Cuando puedas | Una revisión detecta lo que fallará el invierno siguiente y sale mucho más barato que la urgencia. |
El mortero necesita temperatura para fraguar y los sellados necesitan superficie seca. En noviembre, con la cubierta mojada media semana, un trabajo de cuatro horas se convierte en dos visitas. Además es cuando todo el mundo llama, así que la agenda va llena.
Por eso insistimos tanto en la revisión de final de verano. Es el mismo trabajo, hecho con calma, con el material agarrando como debe y sin competir con los avisos urgentes de la primera tormenta.
En pizarra el calendario funciona distinto. La pieza no se degrada casi nunca, pero el gancho que la sujeta sí, y cuando empieza a fallar lo hace por zonas enteras a la vez, no pieza a pieza. Si ves dos o tres pizarras descolgadas en la misma franja, no es casualidad: es que los ganchos de esa hilada han llegado al final. Ahí conviene revisar el faldón completo antes de reponer nada.
Acotamos el daño real en la visita. Si con cuatro piezas se resuelve, no se cobran cuarenta.
En cubiertas antiguas localizamos pieza recuperada o compatible en forma y curvatura para que la reparación no cante.
Se sube por una avería y se mira todo. Lo que está a punto de fallar se detecta ahora, no el próximo octubre.
Recibes las fotos de lo que había bajo la teja y de cómo ha quedado. Sin fiarte de nuestra palabra.
Nos cuentas qué ves. Si hay agua entrando entramos en la ruta del mismo día; si no, cerramos visita esta semana.
Subimos a la cubierta, recorremos faldones, encuentros y limahoyas, y documentamos cada punto dañado.
Recibes qué piezas hay que tocar, con qué material y en cuántas horas. Si al levantar aparece algo más, se para y se consulta.
Se ejecuta, se retira el escombro y se te entregan las fotos finales junto con la garantía por escrito.
Arreglar un tejado no cuesta lo mismo en dos casas iguales. El precio depende de tres cosas que no se ven desde abajo. Cuántas piezas están afectadas, a qué altura está la cubierta y qué hay debajo de la teja cuando se levanta.
| Trabajo | Nivel | Qué influye |
|---|---|---|
| Sustitución de tejas sueltas | Económico | Número de piezas y si el modelo sigue fabricándose |
| Sellado de un encuentro o chimenea | Económico | Tamaño del remate y acceso al punto |
| Reparación de cumbrera o limatesa | Moderado | Metros lineales y estado del mortero existente |
| Reparación de limahoya | Moderado | Longitud, material del forro y estado del soporte |
| Retejado parcial de un faldón | Premium | Superficie, estado de rastreles y necesidad de andamio |
Cada cubierta es distinta. Subimos, lo miramos y te decimos lo que cuesta sin compromiso.
En la mayoría de casos se repara solo la zona dañada. Un tejado con la estructura sana y la cubrición en buen estado admite reparaciones puntuales durante muchos años. Solo recomendamos plantear una intervención completa cuando aparecen filtraciones en puntos distintos cada temporada o cuando los rastreles están degradados en varios faldones, porque a partir de ahí cada parche dura menos que el anterior.
Casi siempre. Si el modelo se sigue fabricando, se repone igual. Si es una teja antigua descatalogada, trabajamos con pieza recuperada o buscamos una compatible en forma y curvatura. En cubiertas muy antiguas también se puede recolocar la teja original de una zona oculta y poner la nueva ahí, de modo que lo visible desde la calle mantenga el aspecto.
Está en la parte baja de nuestra escala de precios, y es el tipo de trabajo que más barato sale en relación con el problema que evita. Lo que mueve el importe no suele ser la teja, sino el acceso: la misma reparación en una casa baja del casco antiguo y en un cuarto piso con andamio no cuesta lo mismo. El presupuesto es gratuito y se cierra por escrito antes de empezar.
Depende de la altura y del punto exacto. Muchas reparaciones en vivienda baja se resuelven con escalera y línea de vida. Cuando el trabajo está en un borde, en altura o requiere estar horas sobre la cubierta, montamos andamio o trabajamos con técnicas verticales. En el presupuesto verás si va incluido, porque es una partida que cambia bastante el total.
Cuando en tres inviernos seguidos aparece una filtración nueva en un punto distinto. Eso indica que el problema ya no son las piezas sino lo que hay debajo. Te lo decimos claro en la visita, aunque suponga renunciar a la reparación.
Si es el caso, lo que toca valorar es rehacer la cubierta por completo.
Sí. Trabajamos pizarra, chapa, panel sándwich y fibrocemento. En pizarra el fallo habitual es el gancho, no la piedra. En chapa y panel, los tornillos y los solapes. En fibrocemento solo hacemos retirada y sustitución, nunca reparación, porque manipularlo tiene una normativa específica.
Subimos, acotamos el daño real y te decimos qué piezas hay que tocar. Sin coste y sin compromiso.
Escríbenos o llama directamente. La visita y el presupuesto son gratuitos, y si hay agua entrando salimos el mismo día.
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